Desde vino tinto hasta colesterol: los 10 mitos del corazón más grandes bajo la lupa
En un mundo en el que la información se difunde más rápido que nunca, los datos falsos y los mitos sobre nuestra salud también están omnipresentes, y el corazón no se libra de ello. Pocos temas están tan plagados de desinformación y noticias falsas como las enfermedades cardíacas. Desde supuestos remedios milagrosos hasta ideas erróneas sobre el colesterol y el estilo de vida: muchos de estos mitos no solo pueden inducir a error, sino que, en el peor de los casos, pueden incluso poner en peligro la vida. Mientras que una de cada tres personas en Alemania fallece a causa de una enfermedad cardiovascular, resulta alarmante la frecuencia con la que peligrosas medias verdades aumentan aún más el riesgo, en lugar de reducirlo. Es hora de analizar con detenimiento los principales mitos sobre el corazón y aclarar, con datos científicos, qué es lo que realmente es cierto, ya que solo con la información adecuada se puede proteger el corazón de forma eficaz.

Mito: Una copa de vino tinto al día es buena para el corazón
Efectos positivos del vino tinto sobre la salud cardíaca en caso de consumo moderado
-
El vino tinto y la salud cardíaca: Estudios recientes indican que el consumo moderado de vino tinto (hasta una copa al día) podría tener efectos positivos sobre la salud cardíaca. En concreto, el resveratrol y otros polifenoles presentes en el vino tinto parecen ejercer un efecto protector sobre el sistema cardiovascular gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Efectos negativos del alcohol sobre el corazón en caso de consumo excesivo
-
Mayor riesgo de arritmias cardíacas: Estudios recientes demuestran que incluso un consumo de alcohol de bajo a moderado puede aumentar el riesgo de fibrilación auricular. Las personas que ya padecen arritmias cardíacas deberían evitar el alcohol en la medida de lo posible.
-
El alcohol y la hipertensión: una revisión sistemática ha demostrado que el consumo de alcohol, en cualquier cantidad, se asocia con un aumento de la presión arterial y, por lo tanto, con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Esto es especialmente preocupante para las personas que ya padecen hipertensión.

Efectos del alcohol sobre las enfermedades cardíacas preexistentes
-
Insuficiencia cardíaca: en las personas con insuficiencia cardíaca, el consumo de alcohol puede provocar un empeoramiento de la enfermedad. Incluso un consumo moderado puede afectar a la función cardíaca, por lo que se recomienda encarecidamente a los pacientes con insuficiencia cardíaca llevar un estilo de vida sin alcohol.
-
Enfermedad coronaria (EC): En caso de padecer EC, el consumo de alcohol constituye un factor de riesgo de episodios cardíacos repentinos, como el infarto de miocardio. Un estudio reciente demuestra que el consumo de alcohol en pacientes con EC debe supervisarse de cerca y que, en muchos casos, puede ser aconsejable la abstinencia total.
- Riesgos en caso de enfermedades cardíacas: En personas con enfermedades cardíacas preexistentes, como insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular o cardiopatía coronaria, incluso un consumo reducido de alcohol puede aumentar el riesgo de sufrir nuevas complicaciones. Por ello, a menudo se recomienda evitar el alcohol o reducirlo considerablemente.

Mito: el colesterol siempre es malo para el corazón
Mito: las enfermedades cardíacas solo afectan a las personas mayores
El mito de que las enfermedades cardíacas solo afectan a las personas mayores está muy extendido, pero no es médicamente correcto. Las enfermedades cardíacas pueden afectar a personas de cualquier edad, aunque el riesgo aumenta con la edad. A continuación se exponen algunas razones con base científica por las que las enfermedades cardíacas no solo afectan a las personas mayores:

Los factores relacionados con el estilo de vida desempeñan un papel importante
Los hábitos poco saludables, que a menudo se adquieren ya en la juventud, aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Entre ellos se incluyen:
- Alimentación poco saludable: una dieta con alto contenido en grasas saturadas, azúcar y sal puede provocar arteriosclerosis (estrechamiento de las arterias) ya desde una edad temprana, lo que aumenta el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
- Falta de ejercicio: la inactividad física contribuye al sobrepeso, a la hipertensión arterial y al aumento del colesterol, todos ellos factores de riesgo de enfermedades cardíacas.
- Tabaquismo: los jóvenes que comienzan a fumar a una edad temprana se exponen a un riesgo considerablemente mayor de padecer enfermedades cardíacas, ya que la nicotina y otras sustancias nocivas dañan el sistema cardiovascular.
Aumento de la prevalencia del sobrepeso y la diabetes entre los jóvenes
El sobrepeso y la diabetes tipo 2 se están dando cada vez más también entre los jóvenes. Ambas enfermedades están estrechamente relacionadas con el riesgo de padecer enfermedades cardíacas:
- La obesidad provoca hipertensión, colesterol alto y resistencia a la insulina, lo que sobrecarga el corazón y aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
- La diabetes daña los vasos sanguíneos y el corazón, lo que puede provocar infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares incluso a edades tempranas.
Factores genéticos
Las enfermedades cardíacas también pueden tener un origen genético y afectar a personas jóvenes, incluso si llevan un estilo de vida saludable. Entre los factores de riesgo genéticos se incluyen:
- Hipercolesterolemia familiar: un trastorno genético que provoca niveles extremadamente altos de colesterol y que puede provocar arteriosclerosis e infartos de miocardio ya en edades tempranas.
- Cardiopatías congénitas: algunas personas nacen con cardiopatías que pueden provocar graves problemas cardíacos a lo largo de la vida.
Estrés y salud mental
El estrés crónico, cada vez más frecuente hoy en día incluso entre los jóvenes, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. El estrés puede provocar hipertensión y fomentar hábitos poco saludables, como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo o una alimentación poco saludable, que suponen una carga para el sistema cardiovascular.
Enfermedades cardíacas en jóvenes deportistas
Incluso los jóvenes aparentemente sanos, especialmente los deportistas, pueden verse afectados por enfermedades cardíacas. Algunas afecciones, como la miocardiopatía hipertrófica (engrosamiento del músculo cardíaco) o las arritmias, pueden provocar insuficiencia cardíaca sin previo aviso, especialmente durante el esfuerzo físico.

Mito: los hombres se ven más afectados por las enfermedades cardíacas que las mujeres
El mito de que los hombres se ven más afectados por las enfermedades cardíacas que las mujeres está muy extendido, pero es engañoso. De hecho, tanto los hombres como las mujeres padecen enfermedades cardíacas, aunque con diferentes grados de gravedad y perfiles de riesgo. La suposición de que las enfermedades cardíacas son principalmente un «problema masculino» puede llevar a subestimar el riesgo en las mujeres, lo que puede acarrear graves consecuencias. A continuación, se presentan algunos datos médicos que desmienten este mito:
Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres
Las enfermedades cardíacas son una de las causas de muerte más frecuentes entre las mujeres en todo el mundo, al igual que entre los hombres. Los estudios demuestran que las enfermedades cardiovasculares provocan más muertes entre las mujeres que, por ejemplo, el cáncer de mama. La creencia de que las mujeres se ven afectadas con menos frecuencia hace que, a menudo, se subestime el riesgo, tanto por parte de las propias afectadas como de los médicos.
Diferencias en los síntomas entre mujeres y hombres
Las enfermedades cardíacas suelen manifestarse de forma diferente en las mujeres que en los hombres. Mientras que los hombres suelen presentar síntomas clásicos como un fuerte dolor en el pecho (angina de pecho), las mujeres suelen sufrir síntomas menos específicos, tales como:
- Dificultad para respirar
- Náuseas o vómitos
- Dolor de espalda o dolor en la mandíbula
- Cansancio y sensación de debilidad
Estas diferencias en la sintomatología suelen provocar que las enfermedades cardíacas en las mujeres se detecten más tarde o incluso pasen desapercibidas. Este retraso en el diagnóstico puede aumentar el riesgo de sufrir complicaciones graves, entre ellas el infarto de miocardio y la muerte.
Protección hormonal, pero solo hasta cierta edad
Antes de la menopausia, las mujeres tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardíacas que los hombres, gracias al efecto protector de los estrógenos. Los estrógenos ayudan a regular los niveles de colesterol y a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos. Sin embargo, tras la menopausia, esta protección disminuye rápidamente y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas aumenta considerablemente en las mujeres, llegando en algunos casos a niveles iguales o incluso superiores a los de los hombres.
Los factores de riesgo afectan de forma diferente a las mujeres
Ciertos factores de riesgo, como la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo, suelen tener consecuencias más graves para la salud cardíaca en las mujeres que en los hombres. Por ejemplo, la diabetes aumenta el riesgo de enfermedad coronaria en las mujeres en mayor medida que en los hombres. Además, las mujeres son más propensas al estrés y a la depresión, lo que aumenta aún más su riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Un peligro subestimado: la microangiopatía
Las mujeres padecen con mayor frecuencia que los hombres una forma específica de cardiopatía coronaria conocida como microangiopatía. En este caso, no se ven afectadas las grandes arterias coronarias, sino los pequeños vasos sanguíneos. Esta forma de cardiopatía suele ser más difícil de diagnosticar, ya que no siempre se detecta en pruebas estándar como la angiografía coronaria.
Inicio tardío del tratamiento en las mujeres
Las mujeres tienden a ignorar sus síntomas durante más tiempo y a solicitar asistencia médica más tarde que los hombres. Esto puede dar lugar a que no reciban tratamiento a tiempo en caso de infarto de miocardio u otros problemas cardíacos agudos. Además, hay indicios de que, en algunos casos, las mujeres reciben un tratamiento menos agresivo que los hombres en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cardíacas.

Mito: un infarto de miocardio siempre va acompañado de un fuerte dolor en el pecho
-
El mito de que un infarto de miocardio siempre va acompañado de un fuerte dolor en el pecho está muy extendido, pero es engañoso. Si bien el dolor en el pecho es un síntoma frecuente de un infarto de miocardio, los infartos no siempre se manifiestan de esta manera. Especialmente en mujeres, personas mayores y diabéticos, los síntomas pueden ser diferentes o menos típicos. Estas son las razones por las que este mito no es cierto:
Síntomas atípicos de un infarto de miocardio
-
No todos los infartos de miocardio se manifiestan con el clásico y intenso dolor torácico. Muchas personas, especialmente las mujeres y las personas mayores, presentan en su lugar los denominados síntomas «atípicos», que pueden pasarse por alto o interpretarse erróneamente con facilidad. Entre ellos se pueden incluir:
- Dificultad para respirar: muchas personas afectadas se quejan de dificultad respiratoria sin que ello vaya necesariamente acompañado de dolor torácico.
- Náuseas y vómitos: estos síntomas no suelen asociarse con un infarto de miocardio, especialmente en el caso de las mujeres.
- Debilidad o cansancio extremo: algunas personas refieren un agotamiento repentino e inexplicable que se produce sin motivo aparente.
- Dolores en otras partes del cuerpo: los infartos de miocardio pueden provocar dolores en la espalda, el cuello, la mandíbula o los brazos, sin que el pecho se vea directamente afectado.
«Infarto de miocardio silencioso»
- En algunos casos, un infarto de miocardio puede pasar incluso totalmente desapercibido. Este denominado «infarto de miocardio silencioso» suele presentarse sin los síntomas típicos y, a menudo, no se detecta hasta en exámenes médicos posteriores, como por ejemplo en un electrocardiograma. Estos infartos son más frecuentes en personas mayores y en personas con diabetes, ya que su percepción del dolor puede verse alterada.
Diferencias entre mujeres y hombres
Las mujeres suelen experimentar síntomas diferentes a los de los hombres en caso de infarto de miocardio. Mientras que los hombres suelen presentar el clásico dolor intenso en el pecho, las mujeres tienden a quejarse de síntomas inespecíficos como:
- una sensación de presión u opresión en el pecho, que no se percibe necesariamente como dolor
- Dolor en la parte superior del abdomen, que puede interpretarse erróneamente como problemas digestivos
- Mareos o náuseas repentinas
Estas diferencias suelen provocar que los infartos de miocardio en las mujeres se detecten más tarde o se malinterpreten, lo que puede retrasar su tratamiento.

Mito: Quien tiene problemas cardíacos debe cuidarse y no hacer ejercicio
El deporte y la actividad física desempeñan un papel fundamental en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardíacas. El ejercicio regular no solo mejora la salud cardíaca, sino que también puede contribuir a ralentizar la progresión de las enfermedades cardíacas existentes y a mejorar la calidad de vida.
El deporte en caso de enfermedades cardíacas existentes
Incluso en caso de enfermedades cardíacas existentes, se puede La actividad física —siempre que se realice bajo supervisión médica— puede ser segura y eficaz. Especialmente en el caso de pacientes con insuficiencia cardíaca estable o tras un infarto de miocardio, el ejercicio contribuye a fortalecer el corazón. Las ventajas son:
- Mejora de la función cardíaca: el corazón funciona con mayor eficiencia, lo que se traduce en una mejora de la resistencia y el rendimiento.
- Fortalecimiento del músculo cardíaco: un músculo cardíaco más fuerte bombea mejor y, por lo tanto, oxigena el cuerpo de forma más eficaz.
- Mejor absorción de oxígeno: el cuerpo recibe un mayor aporte de oxígeno, lo que aumenta la capacidad de esfuerzo.
Deportes recomendados
Para las personas con enfermedades cardíacas, son ideales las actividades de resistencia moderadas, como caminar, montar en bicicleta, nadar o practicar aeróbic suave. Estos deportes fortalecen el corazón sin sobrecargarlo. El entrenamiento de fuerza de intensidad moderada también puede ser beneficioso para fortalecer la musculatura y mejorar la resistencia física.
Precauciones importantes
Aunque el deporte resulta beneficioso para muchas personas con enfermedades cardíacas, siempre deben consultar con su médico antes de comenzar un programa de entrenamiento. Algunas precauciones importantes:
- Preste atención a las señales de alerta: ante síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos o latidos cardíacos irregulares, debe interrumpir inmediatamente el entrenamiento y acudir al médico.
- Revisiones periódicas: Las personas con enfermedades cardíacas deben someterse a revisiones médicas periódicas para garantizar que su programa de entrenamiento siga siendo seguro y eficaz.
- Sobrecarga del corazón: el esfuerzo físico intenso puede provocar una sobrecarga del músculo cardíaco en personas con enfermedades cardíacas. Esto puede desencadenar complicaciones peligrosas, como arritmias cardíacas, infartos de miocardio o incluso muerte súbita cardíaca. El esfuerzo intenso supone un riesgo, especialmente en pacientes que padecen angina de pecho inestable o insuficiencia cardíaca avanzada (véase la escala de la NYHA).
- Adaptación insuficiente del entrenamiento: Los estudios científicos demuestran que el programa de entrenamiento debe adaptarse de forma individualizada a los pacientes cardíacos. En este caso, no existe una «talla única», ya que la capacidad de esfuerzo varía de un paciente a otro. Especialmente en la insuficiencia cardíaca, dependiendo del estadio de la NYHA, el entrenamiento debe ser muy diferenciado y supervisado por un médico.
- Peligro de una fase de calentamiento insuficiente: los estudios han demostrado que el inicio repentino de actividades intensas sin una fase de calentamiento adecuada supone una carga adicional para el corazón. Es fundamental comenzar la actividad física de forma lenta y gradual para no sobrecargar el sistema cardiovascular.

Mito: las dietas bajas en grasas son la mejor prevención contra las enfermedades cardíacas
-
El mito de que las dietas bajas en grasas son la mejor prevención contra las enfermedades cardíacas ha sido refutado cada vez más en los últimos años. Anteriormente, se solía recomendar reducir las grasas en general para disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas. Sin embargo, las investigaciones modernas demuestran que el tipo de grasa es más determinante que la cantidad.
Grasas buenas frente a grasas malas:
- Las grasas insaturadas, presentes en frutos secos, semillas, aguacates, aceite de oliva y pescado azul, son beneficiosas para el corazón. Pueden reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y aumentar los de colesterol HDL (colesterol bueno), lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.
- Las grasas saturadas y las grasas trans, presentes en los alimentos procesados, los fritos y las carnes grasas, aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estas grasas pueden elevar los niveles de colesterol LDL y favorecer la inflamación.
Las dietas bajas en grasas no siempre son saludables para el corazón:
Los estudios han demostrado que las dietas bajas en grasas suelen conducir a un mayor consumo de carbohidratos, especialmente de carbohidratos refinados como el azúcar y la harina blanca. Estos carbohidratos pueden elevar los niveles de azúcar en sangre y provocar resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2(
La dieta mediterránea como modelo:
La dieta mediterránea, rica en grasas insaturadas procedentes del aceite de oliva, los frutos secos y el pescado, se considera hoy en día una de las dietas más saludables para la prevención de enfermedades cardíacas. Esta forma de alimentación ha demostrado en estudios que puede reducir significativamente las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y la mortalidad general

Mito: una presión arterial baja siempre es saludable
Contrariamente al mito, la presión arterial baja no siempre es saludable ni beneficiosa, sino más bien un problema para la salud. Se vuelve especialmente problemática cuando va acompañada de una enfermedad grave. Para conocer su presión arterial y su evolución, le recomendamos que disponga de un tensiómetro propio. Además, es recomendable que un médico le controle la frecuencia cardíaca mediante un electrocardiograma (ECG) para poder detectar enfermedades cardíacas en una fase temprana.
Mareos y desmayos: cuando la presión arterial es demasiado baja, no llega suficiente sangre al cerebro, lo que puede provocar mareos, aturdimiento o incluso desmayos. Esto suele ocurrir al levantarse rápidamente (hipotensión ortostática) o al cambiar de posición de forma repentina.
- Agotamiento y debilidad: es posible que los músculos y los órganos no reciban suficiente oxígeno, lo que provoca cansancio, agotamiento y una sensación general de debilidad. Además, el corazón a menudo tiene que trabajar más para hacer circular la sangre por el cuerpo.
- Sudor frío y palidez: la circulación periférica, es decir, la que irriga las partes externas del cuerpo como las manos y los pies, puede verse limitada en caso de presión arterial baja, lo que provoca extremidades frías y piel pálida.
- Alteraciones de la visión: debido a la disminución del riego sanguíneo al cerebro, pueden Pueden aparecer síntomas como visión borrosa, «estrellas» o «oscurecimiento» de la vista.

Mito: Solo las personas con sobrepeso tienen un alto riesgo cardíaco
- Las personas delgadas también pueden presentar un alto riesgo de padecer enfermedades cardíacas, especialmente si presentan otros factores de riesgo, como el tabaquismo, la hipertensión o niveles elevados de colesterol.
Comentario sobre el mito: «Solo las personas con sobrepeso padecen enfermedades cardíacas»
Este mito es falso y engañoso. Aunque el sobrepeso es un factor de riesgo conocido de enfermedades cardíacas, las personas con un peso corporal normal o incluso bajo tampoco están automáticamente protegidas frente a estas enfermedades.
Factores de riesgo cardiovasculares independientes del peso
Existen varios factores de riesgo que pueden provocar enfermedades cardíacas, independientemente del peso corporal:
-
Predisposición genética: los antecedentes familiares y los factores genéticos desempeñan un papel importante en las enfermedades cardíacas. Una persona puede tener un riesgo elevado a pesar de tener un peso normal si hay antecedentes de enfermedades cardíacas en la familia.
-
Colesterol e hipertensión: las personas con un peso normal pueden, no obstante, presentar niveles elevados de colesterol LDL («colesterol malo») o hipertensión, ambos factores de riesgo importantes para las enfermedades cardíacas.
-
Tabaquismo: Fumar daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de aterosclerosis e infartos de miocardio, independientemente del peso corporal.
-
Diabetes: la diabetes aumenta considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, y hay muchas personas con peso normal que padecen diabetes tipo 2.
-
Estrés y falta de ejercicio: un estilo de vida estresante y la falta de ejercicio pueden provocar problemas cardíacos, independientemente del peso.
«Metabolically Obese Normal Weight» (MONW)
Existe el término «Metabolically Obese Normal Weight» (MONW), que describe a personas que, aunque tienen un peso corporal normal, presentan factores de riesgo de enfermedades cardíacas, como resistencia a la insulina, hipertensión arterial, niveles elevados de triglicéridos y colesterol HDL bajo.
Estas personas tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, aunque externamente parezcan delgadas.
Posibles enfermedades cardíacas en personas con peso normal
- Fibrilación auricular: las personas con peso normal también son propensas a sufrir arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular.
- Infartos de miocardio: Los estudios muestran que hasta el 25 % de los infartos de miocardio se producen en personas con un IMC normal.
Las enfermedades cardíacas son el resultado de la interacción de varios factores, entre los que se incluyen la genética, el estilo de vida, la presión arterial, los niveles de colesterol, la diabetes y el tabaquismo. Si bien el sobrepeso aumenta el riesgo, las personas con peso normal tampoco están a salvo de padecer enfermedades cardíacas. Por ello, es importante controlar periódicamente la presión arterial, los niveles de colesterol y la glucemia, y llevar un estilo de vida saludable, independientemente del peso corporal.

Mito: Las enfermedades cardíacas son inevitables si hay antecedentes familiares
El mito de que las enfermedades cardíacas son inevitables si hay antecedentes familiares está muy extendido, pero no es médicamente correcto. Si bien la predisposición genética influye en la aparición de enfermedades cardíacas, hay muchos otros factores que también influyen en el riesgo individual. Estas son las razones principales por las que este mito no es cierto
La genética es solo una pieza del rompecabezas
- La predisposición genética puede aumentar el riesgo de padecer determinadas enfermedades cardíacas, como la cardiopatía coronaria o el infarto de miocardio. Sin embargo, la genética por sí sola no determina el destino. Factores como el estilo de vida, la alimentación y la actividad física tienen una influencia considerable en que una predisposición genética se manifieste realmente en forma de enfermedad.
Factores de riesgo modificables
Muchos factores de riesgo de las enfermedades cardíacas son modificables. Entre ellos se incluyen:
- Hipertensión: a menudo es posible reducir la presión arterial mediante cambios en el estilo de vida, como la actividad física, una alimentación saludable y el control del estrés.
- Niveles elevados de colesterol: una alimentación equilibrada y medicamentos como las estatinas pueden controlar los niveles de colesterol.
- Tabaquismo: dejar de fumar reduce considerablemente el riesgo.
- Diabetes: mediante el control del peso, una alimentación saludable y la actividad física, se puede mantener la diabetes bajo control o incluso prevenirla.
- Sedentarismo: la actividad física regular fortalece el corazón y reduce considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Epigenética e influencias ambientales
La ciencia demuestra que los factores relacionados con el estilo de vida y las influencias ambientales pueden tener un efecto epigenético. Esto significa que influyen en la activación o desactivación de los genes. Por lo tanto, un estilo de vida saludable puede influir en la actividad de los genes que aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Detección precoz y prevención
Las técnicas médicas modernas permiten detectar los factores de riesgo en una fase temprana. Los chequeos médicos periódicos pueden ayudar a tratar a tiempo problemas como la hipertensión o los niveles elevados de colesterol. Con las medidas adecuadas, incluso las personas con antecedentes familiares pueden reducir considerablemente su riesgo.
Factores psicosociales
El estrés, la falta de sueño y las tensiones emocionales también pueden contribuir a la aparición de enfermedades cardíacas. Al abordar estos factores de forma consciente, por ejemplo, mediante la gestión del estrés o un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal, se puede minimizar aún más el riesgo.