Enfermedad de manos, pies y boca: cómo reconocer los síntomas, evitar el contagio y aliviar las molestias


Por Daniela Kirmeier
10 min de lectura

Kind mit geöffnetem Mund und Hand mit roten Bläschen als typische Symptome der Hand-Fuß-Mund-Krankheit

Fiebre repentina, falta de apetito y pequeñas ampollas en la boca: si poco después aparecen manchas rojas o ampollas en las manos y los pies, podría tratarse de la enfermedad de manos, pies y boca. Esta enfermedad vírica contagiosa afecta sobre todo a bebés, niños pequeños y niños en edad preescolar. No obstante, también pueden contraerla los adolescentes y los adultos.

En la mayoría de los casos, la enfermedad de manos, pies y boca tiene un curso leve y se cura por sí sola. No obstante, para los niños afectados, las lesiones dolorosas en la boca pueden resultar muy molestas. Por ello, es especialmente importante mantener una hidratación adecuada, una buena higiene y detectar a tiempo los posibles signos de alerta.

En esta guía descubrirá cómo se manifiesta la enfermedad de manos, pies y boca, cómo se transmite y cómo puede reducir el riesgo de contagio en la vida cotidiana de la familia.

¿Qué es la enfermedad de manos, pies y boca?

La enfermedad de manos, pies y boca es una enfermedad infecciosa provocada por diversos enterovirus. Entre los posibles agentes patógenos se encuentran, en particular, los virus Coxsackie y otros enterovirus humanos.

La enfermedad se da durante todo el año. Sin embargo, se observan picos de incidencia especialmente a finales del verano y en otoño. Afecta principalmente a niños menores de diez años, ya que los virus pueden propagarse fácilmente en guarderías, centros de día y otros centros colectivos.

A pesar de la similitud en el nombre, la enfermedad de manos, pies y boca no tiene nada que ver con la fiebre aftosa que afecta a los animales.

¿Cuáles son los síntomas típicos?

Los primeros síntomas suelen aparecer unos días después del contagio. Al principio, los síntomas suelen parecerse a los de una infección común.

Los posibles primeros signos son:

  • fiebre leve a moderada
  • dolor de garganta
  • fatiga y malestar general
  • pérdida de apetito
  • dolor de cabeza o de articulaciones
  • Comportamiento irritable y lloroso en los niños pequeños

Al cabo de poco tiempo pueden aparecer cambios característicos en la boca y en la piel.

Ampollas y llagas en la boca

En la boca aparecen inicialmente pequeñas manchas rojas, de las que pueden desarrollarse ampollas o lesiones dolorosas en la mucosa. Suelen localizarse:

  • en la lengua
  • en las encías
  • en el interior de las mejillas
  • en el paladar
  • alrededor de la boca

Las llagas pueden dificultar la alimentación, la ingesta de bebidas y la deglución. Por ello, los niños pequeños a veces se niegan a comer o a beber.

Erupción cutánea en las manos y los pies

Son típicas las manchas rojas o pequeñas ampollas en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Además, la erupción puede aparecer en las siguientes zonas:

  • dedos de las manos y de los pies
  • Rodillas y codos
  • Nadas
  • Zona del pañal
  • Brazos y piernas

No todas las personas afectadas desarrollan todos los síntomas típicos. Algunas infecciones tienen un curso muy leve o incluso transcurren sin síntomas apreciables.

¿Cómo se transmite la enfermedad de manos, pies y boca?

Los virus son muy contagiosos y pueden transmitirse de persona a persona por diferentes vías.

Contacto directo

La transmisión es posible mediante el contacto directo con la saliva, las secreciones nasales o el líquido de las ampollas cutáneas. Esto puede ocurrir, por ejemplo, al abrazarse, besarse o jugar juntos.

Gotas y secreciones

Al toser, estornudar o hablar, pueden propagarse secreciones que contienen el agente patógeno. Por lo tanto, el contacto estrecho favorece la propagación dentro de una familia o un grupo de niños.

Infección por contacto

Los enterovirus pueden depositarse en las manos, los juguetes, los pomos de las puertas, las mesas y otros objetos que se tocan con frecuencia. Si a continuación se toca la boca, la nariz o los ojos, se pueden introducir los agentes patógenos.

Transmisión a través de las heces

Los virus pueden seguir eliminándose a través de las heces varias semanas después de que los síntomas hayan remitido. Por ello, es especialmente importante lavarse bien las manos después de ir al baño y tras cambiar pañales.

El riesgo de contagio es especialmente elevado durante la primera semana de la enfermedad y cuando aparecen ampollas recientes. No obstante, la transmisión también puede producirse a través de personas que apenas notan síntomas o que no presentan ninguno.

¿Cuánto tiempo dura la enfermedad de manos, pies y boca?

En la mayoría de los casos, los síntomas mejoran en un plazo de siete a diez días. Las ampollas se secan gradualmente y la erupción suele desaparecer sin dejar cicatrices.

En ocasiones, unas semanas después de la enfermedad, las uñas de las manos o de los pies pueden sufrir alteraciones o desprenderse parcialmente. Aunque esto pueda parecer preocupante, suele ser un fenómeno transitorio. Por lo general, las uñas vuelven a crecer. En caso de duda, se recomienda consultar a un pediatra o a un dermatólogo.

¿Cómo se trata la enfermedad de manos, pies y boca?

Normalmente no existe un tratamiento específico contra los virus causantes. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y prevenir la deshidratación.

Beber suficiente líquido

Las llagas dolorosas en la boca pueden hacer que los niños beban menos. Por ello, ofrézcales pequeñas cantidades de líquido con regularidad.

Algunas opciones adecuadas pueden ser:

  • agua fresca
  • té sin azúcar
  • bebidas frías
  • pequeños sorbos a intervalos cortos
  • hielitos para un alivio temporal

Los zumos ácidos, las bebidas muy calientes y las bebidas con alto contenido en dióxido de carbono pueden irritar aún más la mucosa bucal ya irritada.

Ofrezca alimentos blandos y suaves

Son adecuados aquellos alimentos que se tragan con facilidad y que no irritan aún más las lesiones, por ejemplo:

  • Yogur
  • Gachas
  • Puré de patatas
  • pasta blanda
  • Sopas frías
  • platos suaves y blandos

Se deben evitar temporalmente los alimentos picantes, salados, ácidos o muy calientes.

Controlar la fiebre

La fiebre es uno de los posibles síntomas iniciales. Con un termómetro fiable se puede controlar y registrar la temperatura corporal con regularidad.

Los medicamentos antipiréticos o analgésicos solo deben administrarse a los niños en función de su edad y peso, y de acuerdo con las instrucciones del prospecto o tras consultar con un médico.

Facilitar el descanso

Los niños enfermos necesitan dormir lo suficiente y descansar. Deben evitarse las actividades extenuantes mientras persistan la fiebre, los dolores o un deterioro notable del estado general.

Higiene en caso de enfermedad de manos, pies y boca: esto es lo importante

Una higiene rigurosa puede reducir el riesgo de contagio. Sin embargo, no puede impedir por completo la transmisión en todos los casos.

Lávese bien las manos

Lávese las manos regularmente con agua y jabón, especialmente:

  • después de cambiar pañales
  • después de ir al baño
  • antes de preparar alimentos
  • antes de comer
  • tras el contacto con saliva o secreciones nasales
  • tras tratar ampollas cutáneas
  • tras limpiar superficies contaminadas

Las manos deben enjabonarse por completo, aclararse a fondo y, a continuación, secarse con cuidado. Ayude a los niños pequeños a lavarse las manos.

Para determinadas situaciones higiénicas, en Altruan encontrará además una selección de productos para la desinfección de manos. No obstante, en el caso de la enfermedad de manos, pies y boca, la desinfección de manos no sustituye al lavado minucioso con agua y jabón. Además, el producto en cuestión debe disponer expresamente de un espectro de acción adecuado contra los virus sin envoltura.

Limpie las superficies que se tocan con frecuencia

Los pomos de las puertas, los cambiadores, los aseos, los grifos y los juguetes de uso frecuente deben limpiarse con regularidad. En primer lugar, deben eliminarse por completo las impurezas visibles.

Si es necesaria una desinfección específica, debe utilizarse un producto adecuado. En la gama de desinfectantes para manos y superficies de Altruan-Collection se encuentran diferentes soluciones, concentrados y toallitas desinfectantes.

A la hora de elegir, preste siempre atención a:

  • el ámbito de aplicación previsto
  • el espectro de acción indicado
  • la concentración prescrita
  • el tiempo de actuación
  • la compatibilidad con los materiales
  • las instrucciones de uso del fabricante

Dado que los agentes causantes de la enfermedad de manos, pies y boca son virus sin envoltura, no debe considerarse que cualquier desinfectante sea adecuado de forma generalizada. Es fundamental consultar la información concreta del fabricante sobre la eficacia frente a los virus.

Guantes desechables para cambiar pañales y limpiar

En caso de contacto directo con heces, fluidos corporales o material contaminado, los guantes desechables pueden contribuir a garantizar la higiene en los procedimientos de trabajo. Pueden resultar útiles, por ejemplo:

  • al cambiar pañales
  • al aplicar productos para la piel recomendados por un médico
  • al limpiar superficies muy contaminadas
  • al manipular excrementos
  • al tratar ampollas reventadas

Los guantes desechables deben desecharse tras cada tarea. A continuación, deben lavarse las manos a fondo. Los guantes no sustituyen ni al lavado de manos ni a una limpieza adecuada de las superficies.

No compartir objetos personales

Las personas enfermas deben utilizar, en la medida de lo posible, sus propios objetos de uso personal. Entre ellos se incluyen:

  • Toallas
  • Toallitas
  • Vasos
  • Cubiertos
  • Cepillos de dientes
  • Chupetes
  • Ropa de cama

Los textiles deben lavarse siguiendo las instrucciones de cuidado. En la medida de lo posible, no se debe sacudir la ropa sucia para evitar que las partículas que contienen gérmenes se dispersen innecesariamente.

¿Puede el niño acudir a la guardería o al colegio?

Los niños con fiebre, dolor intenso o un estado general claramente deteriorado deben quedarse en casa. Las ampollas recientes que supuran también aumentan el riesgo de contagio.

El momento en que sea posible reincorporarse al centro de cuidado infantil o al colegio dependerá del estado del niño y de las directrices de cada centro. Por lo tanto, los padres deben ponerse de acuerdo con la guardería, el colegio y, en su caso, con la consulta del pediatra que lo atiende.

En muchos casos, el regreso es posible cuando:

  • ya no tenga fiebre
  • el niño vuelve a comer y beber lo suficiente
  • el estado general sea bueno
  • los síntomas agudos hayan remitido notablemente
  • ya no haya zonas de la piel con secreción abundante

En este momento no cabe esperar la eliminación completa de los virus, ya que estos pueden seguir eliminándose a través de las heces durante un tiempo más. Por lo tanto, sigue siendo importante mantener una higiene de manos rigurosa incluso después de la recuperación.

¿Pueden enfermarse los adultos?

Sí. Los adultos también pueden infectarse con los enterovirus causantes de la enfermedad. A menudo, la infección transcurre sin síntomas o solo con molestias leves.

No obstante, también son posibles cursos más graves. Los adultos pueden desarrollar, entre otros, los siguientes síntomas:

  • Fiebre
  • Fuerte dolor de garganta
  • lesiones dolorosas en la boca
  • Erupción cutánea en manos y pies
  • sensación de malestar general pronunciada
  • Dolor o picor en las zonas afectadas de la piel

Los padres, el personal educativo y los trabajadores del sector sanitario y de cuidados, en particular, entran en contacto con posibles fuentes de infección con mayor frecuencia. Por ello, lavarse las manos minuciosamente resulta fundamental no solo para los niños, sino también para los adultos que los cuidan.

¿Es peligrosa la enfermedad de manos, pies y boca durante el embarazo?

Las mujeres embarazadas deben reducir, en la medida de lo posible, el contacto estrecho con personas enfermas y prestar especial atención a la higiene de las manos. La mayoría de las infecciones tienen un curso leve, incluso durante el embarazo.

Si una embarazada presenta síntomas o ha estado en contacto estrecho con una persona enferma poco antes del parto, se debe informar a la consulta ginecológica como medida de precaución. Allí se podrá evaluar el riesgo individual y acordar los pasos a seguir.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

La enfermedad de manos, pies y boca suele curarse por sí sola. No obstante, es importante consultar a un médico si el niño parece estar inusualmente grave o no puede hidratarse lo suficiente.

Acuda a una consulta médica si:

  • tenga fiebre alta o prolongada
  • aparezcan dolores intensos
  • el niño apenas beba
  • el número de pañales mojados disminuye notablemente
  • la boca parece muy seca
  • el niño se muestra inusualmente somnoliento o apático
  • los síntomas no mejoran tras varios días
  • si algunas zonas de la piel presentan una inflamación grave
  • existe una enfermedad previa relevante o una inmunodeficiencia
  • no esté seguro de si se trata realmente de la enfermedad de manos, pies y boca

Se requiere asistencia médica inmediata en los siguientes casos:

  • Alteraciones del estado de conciencia
  • Convulsiones
  • Rigidez en el cuello
  • Problemas respiratorios
  • Apatía marcada
  • signos evidentes de deshidratación

Las complicaciones graves son poco frecuentes, pero deben detectarse a tiempo.

Lista de comprobación para las familias

  • Compruebe la temperatura corporal con regularidad
  • Ofrecer con frecuencia pequeñas cantidades de líquido
  • Elegir alimentos suaves y de fácil digestión
  • Lavarse bien las manos después de cambiar pañales y de ir al baño
  • No compartir toallas ni vasos
  • Limpiar los chupetes y los juguetes de uso frecuente
  • Mantenga limpios los pomos de las puertas y las zonas de cambio de pañales
  • En caso de contacto con heces, utilice guantes desechables si es necesario
  • Compruebe el espectro de acción de los desinfectantes
  • Cubra las ampollas reventadas de la forma más higiénica posible
  • Observar atentamente el estado general
  • Acuda al médico si observa signos de alerta

Productos de higiene y cuidado adecuados

Para garantizar unos hábitos higiénicos durante una enfermedad, pueden resultar útiles las siguientes categorías de productos:

Los desinfectantes y los productos sanitarios deben utilizarse siempre de acuerdo con su finalidad y las instrucciones del fabricante. No sustituyen en ningún caso a un diagnóstico o tratamiento médico.

Conclusión: una buena higiene protege a toda la familia

La enfermedad de manos, pies y boca es una enfermedad vírica frecuente y muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños pequeños. Los síntomas típicos son fiebre, llagas dolorosas en la boca y una erupción en las manos y los pies.

En la mayoría de los casos, la enfermedad se cura por sí sola en pocos días. Es importante que el niño ingiera suficiente líquido, siga una dieta blanda, descanse y sea objeto de una observación atenta. Lavarse bien las manos, limpiar regularmente los objetos que se tocan con frecuencia y manejar de forma higiénica los pañales y los fluidos corporales pueden ayudar a romper las cadenas de infección.

En caso de fiebre alta, negativa a beber, cansancio intenso u otros síntomas llamativos, se debe llevar al niño al médico. De este modo, se pueden detectar posibles complicaciones de forma precoz y descartar otras enfermedades.

Nota: Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye al asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico individualizado.


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